miércoles, noviembre 5

Primer abrazo

Estaba ciego
No podía ver.



Él había vendido su bicicleta años atrás. Ahora sólo andaba a pie, porque en esa ciudad era más fácil y más económico. Él pensaba que si él andaba a pie, en algo contribuia a detener el calentamiento global. Sabia que realmente las grandes industrias por más que recibieran advertencias del gran daño que estaban haciendole al planeta, seguirían produciendo y basureando al mundo sin escuchar. Sabía que era sólo un granito de arena... pero lo era. Pero él no pensaba en eso ahora. Pensaba en qué haría ahora. Qué haría después. La había dejado y era para siempre. Le dolía y no había marcha atrás. Sabía que era lo peor para los dos, que podrían haber escapado en el peor de los casos, haber afrontado la verdad en la mejor de las situaciones. Pero escojió el camino más fácil. O quizás no.

Entró a una cafetería, un café cargado le haría despertar de esta pesadilla, pensó. Cuando entró y se sentó, la radio comenzó a tocar Yellow, de Coldplay. Puñalada al corazón. Era la primera canción que habían bailado juntos. Era una fiesta del colegio de ella y como la ciudad era pequeña, los jóvenes no muchos y pocos los colegios, él decidió ir. Cuando la vió de lejos se puso nervioso, luego de la conversación de la dulcería, curiosamente la veía más seguido en el centro. Él pensaba que quizás ella siempre estuvo a su alcance, pero nunca se dió cuenta que existía. La vió conversando con sus amigas en un rincón. Se veia preciosa, llevaba una falda y una polera de tirantes, zapatos de muñeca y el pelo suelto dejando que sus ondas se manifestaran libremente sobre su espalda. Él iba con dos amigos más. Algo sabían de una tal Primavera, pero no la importancia que estaba tomando en la vida de Enrique. Luego de un rato, en que la fiesta había encendido y ella había bailado sólo con sus amigas, mientras él la observaba de lejos, pusieron la canción Yellow. Cuando Enrique la escuchó, su corazón le aceleró como un cohete a la luna, se paró y sin pensarlo más que una vez, decidió que era la oportunidad de avanzar con ella. Caminó toda la pista y le dijo: "Hola, ¿te acuerdas de mi?". Primavera, aunque apenas se notaba por la oscuridad del ambiente, enrojeció un poco y le respondió: "Si, Enrique, me acuerdo de ti.". Él nervioso aun, le dijo más cerca del oido de ella: "¿quieres bailar?" y ella respondió que si. Él la tomó por la cintura y ella puso sus manos en el cuello y se movián al compás de la guitarra y la voz del cantante, él poco a poco la fue acercando hacia sí, hasta que quedaron abrazados. Eran casi de la misma altura, él un poco más alto por cinco centímetros. Él le habló al oido:

- Primavera, sé que sólo hemos hablado una vez, y las demás veces sólo te he podido saludar de lejos en el centro... pero hay algo en ti...
- Algo como que...
- Algo que me hace pensar en ti cuando me acuesto por las noches y cuando me levanto por la mañana.
- No sé que decirte...
- No me digas nada, abrázame fuerte si quieres...

Ella lo abrazó más fuerte, dejando su cabeza encima del hombro de él, hasta que acabó la canción. Cuando sucedió esto, el la tomó de la mano y la llevó lejos de la pista, donde pudieran conversar tranquilos. Estaba decidido...

No hay comentarios.: